sábado, 31 de enero de 2015

La proposición ''Dios existe'' desde la Filosofía de Bertrand Russell

Hoy tenemos la colaboración de Mateo, un estudiante de Filosofía de Oviedo, nos hablará acerca de la problemática del término 'Dios' en Filosofía Analítica, espero que os guste.
Al igual que Frege, Russell parte de una serie de puzles lingüísticos que resolverá a través de su filosofía del lenguaje. Además de plantear tres nuevos, incorpora el expuesto por Frege, pero lo soluciona por una vía diferente.
En Los principios de la matemática adopta una postura filosófica primitiva respecto a sus posteriores desarrollos, que se identifica con la expuesta por Meinong. Russell considera que la estructura lógica de una oración es paralela a la estructura gramatical de la misma. Por tanto, en las oraciones en las que el sujeto no tiene existencia surge un problema al predicar algo del mismo, pues no se pueden predicar propiedades de algo que no existe. Ante esto adopta una postura que desemboca en una inflación ontológica. Es decir, atribuye a este tipo de entidades no existentes el ser, pero no la existencia. Por tanto, Russell establece que toda entidad concebible tiene ser, y tan sólo algunas existencia.
Posteriormente, en Sobre el denotar, rectifica su postura anterior postulando que la estructura lógica y la gramatical de una oración no tienen por qué coincidir. Además, establece que toda símbolo de la oración es o bien un nombre, o bien una descripción, siendo los nombres símbolos completos cuyo significado es su referente y que no depende del resto de símbolos de la oración, y siendo las descripciones símbolos incompletos cuyo significado depende de estar contextualizadas en una oración sin la cual carecerían del mismo. Por tanto, una descripción no tiene significado por sí misma.
Russell distinguió tres tipos de descripciones: impropias, indefinidas y definidas. Las últimas son el eje central de su filosofía del lenguaje, siendo estas aquellas expresiones que denotan un objeto concreto y son introducidas por el artículo singular determinado.
Según su análisis, las oraciones en las que intervienen descripciones definidas no tienen la forma lógica sujeto-predicado, sino que en realidad son oraciones cuantificadas existencialmente, lo que permite librarse de la necesidad de establecer un sujeto ontológico del que se predique la propiedad. Por tanto, esto permite a Russell desechar la inflación ontológica.
Junto con esta teoría aparece también la noción que alcance, que permite detectar la ambigüedad de las oraciones que incluyen descripciones definidas y un negador.
Con estas dos herramientas consigue Russell dar solución a los cuatro puzles, pues aunque aunque ciertos símbolos quisieran pasar por nombres propios, Russell detecta que en realidad son descripciones definidas encubiertas, pues todos ellos son reformulables a una que es, de ahí el nombre, su descripción o definición.
Las oraciones que contienen descripciones definidas pueden aparecer o bien en un contexto existencial, o bien en uno predicativo. La aserción ''Dios existe'' es de tipo existencial. Aparentemente es una oración que responde a la estructura de sujeto-predicado, ya que ''Dios'' no está precedido por un artículo determinado o indeterminado. Si la aserción fuera ''un Dios existe'' o ''el Dios existe'', Russell no encontraría problema y aplicaría su análisis cuantificacional concluyendo respectivamente que ''existe un X tal que Fx'' y que ''existe un X tal que Fx y para todo X, para todo Y, tal que Fx y Fy, x=y''. Sin embargo, sucede que no es ninguno de los dos casos, y que ''Dios'' aparece aparentemente como un nombre propio genuino con su significado. Y significa ''el ser tal que nada mayor que él puede ser pensado''. Pero esta definición sí es una descripción definida, ya que va introducida por el artículo determinado y no tiene ningún significado por sí misma. Se puede hacer una lectura de su formalización tal que así: ''Existe un X tal que Fx''. Por tanto, ''Dios'' no es un nombre propio genuino, es una descripción definida encubierta como nombre.
Como dijimos, Russell se enfrentó con su teoría a cuatro puzles. El término ''Dios'' afecta a los cuatro, sin embargo cobra especial importancia en dos de ellos: en el puzle de informatividad de la identidad alcanzó una conclusión similar a la que llegó Kant tomando la aserción ''Dios existe'' como analítica: si el significado de ''Dios'' es ''el ser tal que nada mayor puede ser pensado'', decir que ''Dios es el ser tal que nada mayor puede ser pensado'' es una tautología apriorística, un enunciado analítico que no debería ser informativo, sino trivial. Sin embargo, es informativo. El otro es el puzle de los existenciales singulares, que permite a Russell clasificar el argumento ontológico como falaz. En concreto le asigna la falacia de petición de principio, según la cual un argumento que incluya la conclusión entre sus premisas es inválido. La definición de ''Dios'' implica que existe necesariamente. Por tanto, siendo la definición de ''Dios'' una premisa del argumento ontológico, y siendo la petición de principio una falacia que invalida el argumento, la prueba ontológica es inválida.
Sin embargo, cabe objetar que el argumento ontológico no siempre podría ser inválido por la falacia de petición de principio, sino por la falacia de las muchas preguntas, según la cual una pregunta que incluya presuposiciones no probadas invalida el argumento, ya que si las presuposiciones no son aceptadas, el debate sobre sus implicaciones carece de base probada. Por ejemplo, si un defensor del argumento ontológico nos dice: ''Si Dios es el ser tal que nada mayor que él puede ser pensado, ¿cómo puedes negar su existencia?''. El defensor está presuponiendo que esa es la definición de ''Dios'' sin probarlo y que, además, nosotros la aceptamos.

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viernes, 30 de enero de 2015

El Materialismo no son piedras ni nada de eso

Marx será el protagonista de esta corriente del materialismo histórico. Para él somos sujetos históricos y estamos insertados en este mundo social y económico, nos creamos a nosotros mismos en el trabajo y nos transformamos trabajando.

El dirá que ‘’toda la llamada historia universal no es otra cosa que la producción del hombre por el trabajo humano’’ la base de la historia va a ser la actividad practica del hombre, la producción del hombre por eso se llama Materialismo Histórico, y no porque el hombre sea materia, sino que el hombre para los materialistas históricos es un ente práctico social, vive en sociedad y en relación con la sociedad y naturaleza.

Las circunstancias hacen al hombre, al igual que el hombre hace a las circunstancias.  El hombre es el fundamento de todo, es una relación del hombre con la naturaleza. El hombre se va humanizando gracias al trabajo y se convierte en un producto histórico.

Así que no hay que confundir este materialismo con el materialismo (materia) opuesto a la idealización (ideas).


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jueves, 29 de enero de 2015

Pitágoras y sus discípulas

En el ámbito de la escuela de Pitágoras es donde las mujeres hicieron su primera aparición como seguidoras y practicantes de filosofía. La escuela pitagórica era algo intermedio entre una auténtica escuela de filosofía y una congregación religiosa (se hacía vida en común, se mantenía en secreto la doctrina esotérica y se veneraba al maestro como demonio). Debido a su tradicional función religiosa es comprensible que en esta escuela las mujeres encontraran un lugar.

En la ‘’Vida de Pitágoras’’ de Jámblico se relata que fueron 17 las principales discípulas de Pitágoras:

Timica, Filtide, Ocelo, Ecelo, Quilónide, Cratesiclea, Téano, Mía, Lastenia, Abrotelea, Equécrates, Tirsenide, Pisírrode, Teadusa, Boio, Babelica y Cleecma.

De Timica se dice que para no divulgar los secretos de su propia secta, llegó a morderse y a escupir a lengua. Teano se casó con Aristea, el sucesor de Pitágoras, y se interesó por las matemáticas y la medicina. Las enseñanzas de Pitágoras unificaban matemáticas, ética y metafísica, imponían una rígida conducta y orientaban el espíritu hacia la perfección divina. La regla pitagórica preveía normas y ritos específicos para la alimentación, el cuidado del cuerpo, la educación de los hijos y las relaciones interpersonales. Pitágoras fue venerado, después de muerte, como una divinidad con el nombre de ‘’Apolo Hiperbóreo’’.

Aglaonice de Tesalia, debió ser astrónoma además de maga, pues era capaz de prever los eclipses.

Aspasia de Mileto, amante de Pericles, tuvieron un hijo. Una mujer de gran talento y belleza, su casa fue el centro de la vía literaria y filosófica de la Atenas del siglo V. Se dice que ejerció una gran influencia en las decisiones políticas de Pericles, por ejemplo, en el caso de la guerra contra Samos en defensa de Mileto, y que escribió con él la célebre oración fúnebre para los soldados caídos en las batalles del año 431 a.C contra Esparta.

miércoles, 28 de enero de 2015

¿El saber colapsa?

Hay rumores que dicen que cuanto más cosas sabes más te quedan por saber, aunque creo que esta frase es errónea lo correcto sería decir: Cuanto más cosas sabes más cosas sabes que no sabes, (más consciente eres de que te quedan cosas por saber). De la otra manera ni si quiera lo sabes, ahora lo sabes, y si es así te queda menos para saberlo todo, aunque esto sea algo infinito. Podríamos decir que… menos es mas

¿Pero es posible que cuantas más cosas sepamos más colapso tengamos? Sabes tantas cosas que las tienes mezcladas, lo sabes pero no sabes ordenarlo en tu cabeza. Entonces podríamos pensar que las sabemos pero no las sabemos bien. ¿El ser sabio colapsa? ¿Te hace dudar más? Quien no sabe nada está claro que no tiene dudas. Tenemos muchas ideas y no sabemos cómo ordenarlas, eso es porque no lo sabemos bien y como sabemos tanto puede ser que vemos cosas contradictorias entre ellas.

Las personas más mayores debido a su saber dicen el nombre de todos los nietos menos el que es, pero eso no significa que no lo sepan, es que tienen mucha información en la cabeza. También puede que ocurra que sepas hacer tantas recetas que al final no sabes qué cosa es de cada una, pero eso no significa que no sepas hacerla.

Todo esto son solo preguntas que me hago a mí misma, en realidad no se cual es la respuesta correcta a todo esto, ¿el saber colapsa?

martes, 27 de enero de 2015

Nombres

¿Cómo te llamas? Esta puede parecer una de las preguntas más sencillas del mundo y es algo que todo el mundo ha preguntado alguna vez y, si no es esta son variantes ¿Cómo decías que te llamabas? ¡Por cierto! ¡No me has dicho tu nombre!

Son preguntas que siempre hacemos a las personas que queremos conocer o que nos han presentado, pero… ¿alguna vez te has planteado el porqué de los nombres? ¿Por qué existen los nombres en este mundo? ¿Por qué esa necesidad de ponerle nombre a todo? ¿Acaso no puede ser porque todo lo que reúne ciertas características debe tener un nombre?

Aquello que posee cuatro patas de igual longitud y, situadas en cuatro ángulos separados formando un cuadrado y, encima de estos cuatro palos de diferentes materiales situamos una tabla de madera o de otro material resistente es lo que denominamos mesa, es decir, todo aquello que posea las mismas características que lo citado anteriormente tiene que tener imperativamente el nombre de mesa; puede tener cinco patas o dieciséis, unos propulsores en cada pierna de la mesa que le ofrece impulso, pero no dejaría de ser una mesa con cinco patas, una mesa con dieciséis patas o una mesa con propulsores en cada pata, es decir, la esencia de mesa está presente.  Siempre que digamos mesa, necesariamente nos vendrá esto a la cabeza (siempre y cuando nuestra cultura nos tenga enseñado que mesa es eso y no se llama por otro nombre como tetta, pero aunque se llame tetta tendrá la misma esencia, cuatro patas y una tabla encima). Pero, ¿qué ocurre con el ser humano? Como bien sabéis, todos los seres humanos tienen un nombre, tus padres tienen su nombre, tu hermano tiene su nombre, tú tienes un nombre y hasta el profesor que tanto odiabas en el instituto tenía uno. ¿Os habéis parado a pensar que abarca exactamente tu nombre? Vamos a poner un ejemplo: Yo me llamo Manuel, si preguntásemos por ejemplo ¿Quién es Manuel? La gente te diría: ‘’Es mi amigo Manuel, hijo de su padre llamado Eugene Fitzherbert e hijo de su madre llamada Anastasia’’ (ya sé que nadie te diría eso pero es un ejemplo, aunque si es alguien muy borde tal vez sí).

Pero si quisiéramos profundizar un poco más le preguntaríamos: ‘’¿Pero que caracteriza a Manuel?’’ y nos respondería: ‘’Manuel es un chico alegre, majete, un poco ido, ya sabes, siempre está un poco en su mundo, no le gusta salir mucho a la calle, aunque es bastante gracioso’’ es decir, empezaría a decirnos un abanico de características y recuerdos que hacen que ese nombre ‘’Manuel’’ tome importancia. Por lo tanto tenemos que ese nombre ‘’Manuel’’ no es igual que el nombre de mesa. He conocido otros ‘’Manueles’’ y entre ellos no se parecen en nada. Los nombres propios, los nombres que poseemos los seres humanos son completamente diferentes a los demás, pero ¿Cuál es esa diferencia? En esencia ninguna. Manuel es Manuel, es un nombre que alguien se inventó para nombrar algo, pero los nombres en general son vacíos, son una tabla rasa, no sabes que mesa significa cuatro patas y una tabla hasta que te lo explican, desde ese momento mesa siempre será mesa, pero con los nombres “humanos” siempre es una tabla rasa, mi Manuel es completamente diferente que tu tío abuelo segundo por parte de madre y diferente a tu primo segundo por parte paterna, es decir, los nombres “humanos” tienen la características de ser siempre huecos y es la persona el que los lleva el que les da significado, cuando una madre o padre le da un nombre a su hijo solo le está dando un recipiente que tiene que rellenar en su mente y en la de los demás.
Así que la próxima vez que digáis vuestro nombre a alguien pensar que le estáis dando un nombre que se va a ir rellenando poco a poco por tu ser y tus características, y que es algo que siempre permanecerá en su mente, que ese Manuel que se presentó hace un instante os acaba de dar algo muy importante, os ha dado un algo vacío que se ha rellenado un poquito a través del escrito que acabo de hacer. También pensar que si alguien te pregunta tu nombre será porque le ha gustado lo que has mostrado y quiere encasillarlo en un recipiente, que en este caso, es tu nombre, así que si alguien os pregunta vuestro nombre es porque siente curiosidad por ti. Si os soy sincero tenía pensado escribir aquí algo sobre el yo y sobre la pregunta: ¿si perdiésemos nuestros recuerdos volveríamos a ser la misma persona que somos ahora o perderíamos nuestro yo y volvería uno completamente nuevo? Es más, el principio del texto estaba enfocado para eso pero misteriosamente he acabado hablando de mesas y del nombre de Manuel pero bueno, ya hablare de los recuerdos otro día.

Si tenéis alguna queja o comentario sobre algo ponerlo por aquí abajo.
PD: Mis padres no se llaman así, Eugene Fitzherbert es el protagonista de Enredados y Anastasia la protagonista de Anastasia.

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lunes, 26 de enero de 2015

Los Apellidos de los Filósofos

Algo que hay que tener en cuenta es que no llamamos a los filósofos por sus nombres, los llamamos por sus apellidos:

Porque Nietzsche no se llama Nietzsche se llamaba Friedrich
Kant, que se llamaba Immanuel
Descartes, que se llamaba René
Marx, que se llamaba Karl
Hume, que se llamaba David
Sartre, que se llamaba Jean-Paul
Husserl, que se llamaba Edmund
Spinoza, que se llamaba Baruch
Kierkegaard, que se llamaba Søren
Hegel, que se llamaba Georg
Leibniz, que se llamaba Gottfried
Montaigne, que se llamaba Michel
Stuart Mill, que se llamaba John
Russell, que se llamaba Bertrand
Voltaire, que se llamaba François
Duns Escoto, que se llamaba Juan
Maquiavelo, que se llamaba Nicolás
Foucault, que se llamaba Michel

Y así todos los que os podáis imaginar...

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Los filósofos y sus apodos

domingo, 25 de enero de 2015

Opinión Editoriales

Nueva colección de Filosofía con el periódico El País y opinión de algunas editoriales, he muerto de vergüenza al hacer el vídeo, pero espero que a alguien le sirva.


Frase de la semana

Un placer haber elegido la frase de la semana para el Casal de Juventud de Ibi, el pueblo de los juguetes y mi pueblo.


sábado, 24 de enero de 2015

Taller de Filosofía II

Ya os conté una vez que estaba haciendo un Taller de Filosofía, viendo el resultado tan bueno que ha tenido seguimos en marcha con ello. Es una experiencia muy bonita que me está encantando. Pero los verdaderos protagonistas son ellos, los niños de quinto de primaria que están participando en el.
En el primero les expliqué que era la Filosofía, de donde surgía y para que servía, vimos ejemplos de la vida cotidiana, que es importante pensar, y no solo hacerlo desde un punto de vista, ya que mucha gente si puede estar equivocada.
Otras veces hemos tratado el tema de la Felicidad, evidentemente, no podía faltar.
En otra ocasión vimos ejemplos de pensamiento lateral, las cosas no son como parecen, tenemos que parar, pensar, reflexionar antes de decidirnos por cada acción. Sobre todo se ponen súper contentos cuando les cuento algunos ‘’truquitos’’ para estudiar y para que los exámenes les salgan mejor.
Ayer vimos que era la sinestesia, la mezcla de sentidos y varios ejemplos para demostrarles que existe. Pensar cosas cotidianas, sensaciones que están en nuestro día a día y ver todo el partido que podemos sacarle a nuestra cabeza, y por supuesto… mirarlo todo desde otra perspectiva para ir por delante de los demás.
Me encanta cuando todos levantan el brazo y todos quieren hablar y decir lo que piensan, pero sobre todo me gusta cuando se acaba la sesión y se ponen tristes y vienen corriendo antes de que me vaya y siguen preguntando.
Los niños quieren ser de mayores lo que ven a su alrededor: médico, dentista, futbolista… pero es enternecedor que te digan: Yo de mayor quiero ser Filósofo.

Y sobre todo cuando empezamos una sesión nueva y te cuentan lo que les han dicho en casa, señal de que han llegado y se lo han contado a sus padres. Pero el nivel de los talleres va subiendo cada semana, pero de momento… siempre consiguen el reto. Incluso en sesiones de más adelante estoy dispuesta a hablarles de filósofos y contarles algunos pensamientos de cada uno, seguro que les encanta.

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viernes, 23 de enero de 2015

Entre las páginas del libro

Como algunos ya sabéis el otro día entre las páginas de La fenomenología del espíritu me encontré este billete, supongo que pertenecía al dueño del libro. Cuando lo encontré lo primero que hice fue leer lo que había escrito en boli ‘’Billete teñido por mí, en Granada, 23/1/89 Estudiando 4º de Filosofía Pura’’,  ¡por unos días no lo he encuentro el 23 de enero de 2015! Qué penita… pero bueno. La cuestión es que cuando lo he visto he pensado: ‘’Jolín pues si que lleva tiempo la gente leyendo La Fenomenología’’.

Unos me han dicho que le ponga yo otra inscripción y lo vuelva a dejar dentro del libro para que dentro de algún tiempo otro alguien lo encuentre. Pero de momento se va a quedar conmigo. Lo que está claro es que esta persona era ‘’un manitas’’ porque para teñir el mismo un billete... ¡qué arte! Y además supongo que era bueno en Filosofía porque el libro también está subrayado por él y muy bien subrayado. Estoy segura de que es un hombre porque el libro pertenece a una donación que hicieron el año pasado en la biblioteca de mi pueblo y el bibliotecario me dijo que todos los libros eran de él y, como sus hijos no los querían los habían donado, llevo toda la carrera estudiando con sus libros, ¡es que los tiene todos! Así que es mi biblioteca, pero en vez de tenerla en la estantería de casa la tengo en la biblioteca de mi pueblo. Y más sabiendo que el bibliotecario me enseñó la estantería explícitamente a mi porque era la única del pueblo que cogía libros de Filosofía, os dejo esta anécdota mejor relatada aquí. Cada vez tengo más curiosidad por saber quién era este hombre. Seguro que me hubiera llevado bien con él.
¿Alguien más se ha encontrado algo dentro de un libro de Filosofía?


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jueves, 22 de enero de 2015

Tómatelo con Filosofía

Pero ¿Qué es tomarse las cosas con Filosofía? Todos hemos oído esta expresión alguna vez, otros incluso la habrán dicho. En nuestro lenguaje normal quien dice ‘’Tómatelo con Filosofía’’ la está utilizando como sinónimo de ‘’Tómatelo con calma’’. Utilizan la Filosofía como un tranquilizante intelectual, un ansiolítico muy natural.

Para mí el término Filosofía en esta frase correspondería a Filosofía como una actitud humana. Pero el significado de la frase ‘’Tómatelo con Filosofía’’ cambiaría dependiendo de la persona que formulara la frase. Habría que comparar el sentido vulgar de Filosofía con el académico.

-Si esa frase la dijese un filósofo significaría que está buscando los grandes interrogantes, se lo está tomando muy enserio, y si a media noche esta tumbado en la cama y se le ocurre una solución tiene la voluntad de levantarse y ponerse a escribir y seguir dándole vueltas.

-Mientras que si esta frase la dijese una persona que no fuera filósofo se estaría refiriendo a que te tomaras las cosas con tranquilidad.

Pero en los dos casos se estaría refiriendo a una actitud. Por ejemplo: El problema de ¿qué o quién existe? ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué sentido tiene la vida? Esta pregunta todos nos la hemos formulado alguna vez por el hecho de ser personas. Esta pregunta se la hacen tanto los que son filósofos como los que no. Pero la diferencia es la actitud que se tiene frente a esta pregunta.

La reacción de una persona no filósofa seria tranquila, serena, el problema le preocuparía pero acabaría olvidándolo, se hace la pregunta pero pensaría: ‘’Bueno no se responderlo’’ y seguirá viviendo tan felizmente. Mientras que a un filósofo le atormentaría, tendría una actitud inquieta, de no parar de buscar hasta encontrar la solución, leer o escribir a cualquier hora acerca de ello.

Tomarse las cosas con Filosofía no es dejar la mente en blanco y estar en estado de relax, bueno, para alguien de a pie sí, pero para un filósofo, al contrario, sería darle vueltas al tema ya que solo dándole vueltas al tema se llega al tema. Porque para empezar, a veces, es necesario empezar varias veces y más vale tener calma.

miércoles, 21 de enero de 2015

El Positivismo no es estar positivo

El positivismo es una corriente filosófica que ama a las ciencias y solo será verdad lo que ellas digan. Dirá que el único conocimiento auténtico o válido es el conocimiento científico. Para ellos lo único real y existente es aquello que puede ser experimentado, medido y catalogado a través de un método científico (experiencia e inducción). Por lo tanto rechazarán toda noción a priori, todo concepto universal y absoluto o intuición directa de lo inteligible.

El hecho es la única realidad científica, por lo tanto también rechazaran fuertemente a la metafísica, ya que las proposiciones de la metafísica no pueden considerarse verdaderas porque su contenido no proviene de la experiencia. No hay nada más que los hechos.

Entre las corrientes positivistas encontramos: Positivismo ideológico, Empiriocriticismo, Positivismo metodológico o conceptual, Positivismo analítico, Positivismo sociológico, Positivismo realista y el Neopositivismo (empirismo lógico o neopositivismo lógico).

El máximo representante del positivismo será Auguste Comte.


martes, 20 de enero de 2015

El papel de Einstein y Nietzsche como motivadores de no iniciados

Hoy contamos con la colaboración de Gonzalo Jiménez, profesor de Ingeniería Nuclear y Gestión del Conocimiento de la UPM. Espero que os guste.

La Relatividad General, obra magna de Albert Einstein, se podría calificar como incomprensible para la mayoría de las gentes que poblamos el planeta, dada su complejidad física y matemática. Normalmente, esta materia se imparte como asignatura de nivel de Máster en Física.
La obra de Nietzsche, como la de Einstein, no parece recomendable para no iniciados. Sus conceptos se sustentan en hombros de gigantes de la filosofía, y es necesaria la comprensión de mucha parte de ésta para poder apreciar la aportación de Nietzsche.
Sin embargo, tanto Einstein como Nietzsche son mega-estrellas mediáticas de sus respectivos campos y sus frases más célebres se pueden encontrar en cualquier sitio. Además, despiertan el interés de la gente sin conocimientos previos en los campos, que se acerca a su obra por curiosidad y a través de textos divulgativos normalmente.
A mi entender, hay dos maneras de adquirir conocimientos sobre una materia. Vamos a pensar que dicha materia es un castillo en cuyo piso superior hubiese un sofisticado comedor de gala con bellas y complicadas estructuras arquitectónicas. Dos procesos son posibles para un hipotético aprendiz:

- Proceso down-to-top: el aprendiz comienza una visita guiada del castillo desde los cimientos. Es decir, comenzar por el conocimiento más básico e ir gradualmente aumentando de complejidad. Empezaríamos en los cimientos, gradualmente visitaríamos los pisos intermedios y acabaríamos, al fin, cenando en el bello comedor de gala. Esta es la aproximación usual de alguien que estudia una carrera reglada.

-Proceso guiado por la curiosidad: el aprendiz, sin haber visitado el castillo, cena un día en el comedor de gala y comenzar a preguntarse cómo diantres se ha llegado a crear algo tan bello. En esta aproximación, es la curiosidad la que guía al aprendiz: para entender cómo se sostiene el edificio, bajará a los cimientos, para comprender cómo la comida es tan sublime visitará las cocinas. Después de un tiempo, habrá visitado casi todo el castillo por sí mismo. Esta es la aproximación de alguien que busca conocimiento de una materia de la que no va a ejercer en primera instancia.

El Castillo de Neuschwanstein (Alemania), de finales del siglo XIX, rodeado por los Alpes bávaros.

Qué ventajas tiene cada una de estas aproximaciones? El proceso down-to-top es el académico y consigue que estructuremos la información de forma razonablemente ordenada y coherente. Los conceptos más complejos se adquieren después de haber comprendido los más sencillos. Su desventaja principal, a mi modo de ver, es que nos dota de herramientas cuya utilidad no es tangible hasta muchos pisos después, lo cual desanima al aprendiz. Otra desventaja es que se nos impone la ruta de visitas que tenemos que seguir obligatoriamiente. Se ha comprobado que la adquisición de conocimientos por obligación es de pobre eficiencia.
En la adquisición de conocimientos guiado por la curiosidad conseguimos una asimilación mucho mayor, porque es el aprendiz el que elige qué nueva región del conocimiento quiere explorar. Es la necesidad de explicar el porqué de las cosas el que le lleva a ir explorando habitación por habitación. El recorrido no ha sido impuesto en un plan. Es la motivación la que lleva al aprendiz a seguir el camino, no la obligación. Su principal desventaja es que es muy factible que se queden muchas habitaciones sin visitar y que los conceptos complejos serán primeramente pseudo-entendidos y no serán entendidos del todo hasta un tiempo después.
El papel que juegan súper-estrellas como Einstein y Nietzsche es que invitan al no iniciado a sentarse en el comedor de gala y disfrutar de la cena y de la vista. Y eso provoca que haya algunos a los que los castillos les parezcan sitios muy complejos y huyan de ellos. Otros que comiencen a visitar algunas habitaciones del castillo por curiosidad. Los que quedan, que bajen a los cimientos, compren una guía y empiecen el camino. Los dos últimos grupos, sin saberlo, han decidido quedarse a vivir en el castillo. Y todo por una buena cena, quien lo diría.

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lunes, 19 de enero de 2015

Inspiraciones y expiraciones


Me hacen feliz esas pequeñas cosas, saber que alguien ha vuelto a escribir por leerme, que ha visitado esta página y le ha apetecido abrir un blog o retomar el suyo que estaba abandonado, incluso influir en los que ya escribían dándoles ideas o haciendo que modificaran un poco su estilo, que se interesen por algún tema de los que nombro y lo investiguen más a fondo. Sobre todo a los que no les gusta la Filosofía pero si les gusta lo que escribo sobre ella. Aquellos alumnos que vinieron odiando la Filosofía y solo necesitaban un cinco para aprobarla y la aprobaron con sobresaliente y después, sin necesitarlo, han vuelto a saber de otros autores por interés. Porque al principio no le daba importancia, pero sois muchos los que me decís lo mismo, otros no quieren comentarlo públicamente pero muchos os ponéis en contacto conmigo por correo para comentarme cualquier cosa o pedirme consejo. Y a mí, esas cosas, me hacen feliz.





domingo, 18 de enero de 2015

Vivir así es morir de amor

Analizando Canciones y además inaugurando un nuevo apartado, ‘’Canciones y Anuncios’’, espero que os guste esta nueva iniciativa.

Toda mi vida he estado escuchando está canción de Camilo Sesto, aún recuerdo cuando era pequeña y me ponía a bailarla en el comedor de mi casa, me encantaba la parte de la noria, me hacía mucha gracia que una canción dijera la palabra ‘’noria’’ y no entendía muy bien porque la palabra noria y no otra.

La historia de la Filosofía siempre ha vivido con el problema de: ¿le hago caso a mi razón o a mi corazón? Recordemos el mito del Fedro de los dos caballos alados que conducen el carro de la razón y el caballo que es la pasión al final hace que el carro vuelque. Somos imperfectos y racionalmente sabemos que es lo que está bien y está mal, pero luego la realidad se impone y nuestros apetitos y sentimientos son otros.

También podemos interpretarlo según el punto de vista de Unamuno, para quién la razón va de un lado y el sentimiento por otro en el hombre, las dos están enfrentadas pero se necesitan mutuamente, es una lucha trágica que cada hombre tiene consigo mismo, no obstante tiene que aprender a vivir con ella y actuar conforme a ella.

‘’Siempre me traiciona la razón
y me domina el corazón,
no se luchar contra el amor’’


Está claro que vivimos en un mundo de contradicciones, tenemos gustos diferentes y lo que les gusta a unos no les gusta a otros, por eso:

‘’Siempre me voy a enamorar de
quien de mi no se enamora’’ 


Muchos filósofos antiguos y escuelas creían en la trasmigración de las almas, esta era lo que le daba vida al cuerpo, tenia vida propia,
‘’es por eso que mi alma llora’’

Desde el punto de vista racional nos vemos sin fuerzas, no se podrá salir adelante, no vemos el camino. Pero si la historia se repite es porque seguimos vivos, por lo tanto hemos podido hacer frente a los problemas, recordemos el vitalismo de Nietzsche, cuando pensamos que la vida carece de sentido, tenemos que darnos cuenta que el sentido de la vida es la propia vida.

El circulo, eso que junta el principio con el fin y crea el infinito, rodar, girar, nos mareamos y no sabemos dónde estamos. Siempre se repite la misma historia ‘’anamnesis’’. Pero a pesar de que nos pasen cosas malas y nos dé la sensación en ese momento de que no podamos más hay que seguir viviendo y hacer frente a las adversidades de la vida. Dicen que el humano es el único animal que no tropieza dos veces con la misma piedra, pero no estoy de acuerdo, creo que es el único animal que tropeza, dos, tres, cuatro, cinco veces con la misma piedra ''rodamos como una noria''.

Ya no puedo más, ya no puedo más,
siempre se repite esta misma historia.
Ya no puedo más, ya no puedo más
estoy harto de rodar como una noria.


Como decía Derrida: ‘’Vivir es aprender a morir’’, ¿y porque no hacerlo de amor? ¡Cada uno muere de lo que quiere! En muchas obras universales se ha muerto por amor, y en la realidad también. Y hay cosas que pueden herir nuestra alma. Y puede ser que el amor que se torne locura.

Vivir así es morir de amor
por amor tengo el alma herida.
Por amor no quiero más vida que su vida.
Melancolía.

Siempre se apodera de mi ser
mi serenidad se vuelve locura
y me llena de amargura

Vivir así es morir de amor.
Soy mendigo de sus besos.
Soy su amigo,
quiero ser algo más que eso.
Melancolía.


La melancolía es un estado como de embridad natural, no a todo el mundo le afecta igual. Es la teoría de la bilis negra, de origen hipocrático, creían que los humores son fluidos corporales, y eran cino: la sangre, bilis amarilla, la flema, la pituita, y la melancolía o bilis negra.

Los otros cuatro humores se conoce que órgano los produce, sin embargo el caso de la bilis negra es misterioso. La salud consistía en el equilibrio de los diferentes humores y, cuando uno se dispara la salud se descontrola. Quien tenía exceso de bilis negra se le consideraba melancólico. Pero en ese exceso de bilis negra, en ese exceso de melancolía, de tristeza, es donde mejor nos desarrollamos como genios.

A partir de Aristóteles este humor se identifica con la actividad creativa, la genialidad con los desajustes humorales que afectan a los estados de ánimo como consecuencia del exceso de bilis negra.


Más análisis de canciones, y además propón la tuya para analizar

sábado, 17 de enero de 2015

Las Poetisas de la Grecia Antigua

-‘’Safo la bella’, así llama Platón en el Fedro a Safo de Lesbos, poetisa y literaria. Fue la encarnación real del espíritu de las Musas. Dirigía un coro de jovencitas de Lesbos y, según una costumbre pedagógica de su tiempo, las acompañaba hacia la madurez desde la adolescencia.

A pesar de la escasez de fragmentos conservados, sus versos dirigidos a las jóvenes y dedicados a celebrar el amor con la expresión más intensa de la vida, llegan a hacernos comprender plenamente su poética. Safo evoca al Amor como fuerza que casi trasciende a los humanos y que traspasa el confín material del sentimiento para llegar a ser un impulso metafísico. Es bien conocido su Himno a Afrodita.

-Corina de Tanagra en Beocia, conocida como ‘’la tebana’’ debido a su larga estancia en Tebas. Era contemporánea de Píndaro y él nos contó que ganó cinco premios en concursos públicos de poesía, pero de sus versos sólo se han conservado fragmentos mínimos.

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ἐπί με Τερψιχόρα [                               Terpsícore me dijo  
καλὰ Ϝεροῖ’ ἀισομ[έναν                       viejos cuentos amorosos para cantar
Ταναγρίδεσσι λε[υκοπέπλυς                al vestido blanco de las mujeres de Tanagra
μέγα δ’ ἐμῆς γέγ[αθε πόλις                  y de la gran ciudad encantada
λιγουροκω[τί]λυ[ς ἐνοπῆς.                   en mi voz, clara como una golondrina

Ilustración de @Irene Roga


-Una poetisa de la Grecia antigua fue Aristodama de Esmirna, fue nombrada ciudadana honoraria de Lamia en Tesalia, ciudad que alabó en sus versos.

-La antología palatina nos ha legado también los versos de Erina de Telos, que escribió un poema para recordar a su amiga Bauci, fallecida poco después de su boda.

viernes, 16 de enero de 2015

Del “τὸ ἄπειρον (To Àpeiron)” inicial a lo incierto actual, pasando por el horror al vacío

Hoy contamos con la colaboración del escritor Francisco Tomás González Cabañas, espero que os guste.

Tal vez si no iniciático, una de los conceptos iniciáticos de la filosofía y del pensamiento occidental, introducido por Anaximandro, es la definición de lo engendrado, lo inacabado, el principio donde surge todo lo que perecerá allí. Con el paso del tiempo y de nuestros temores o de la ambición desproporcionada para vencer la naturaleza de ese temor, aquello que no tenía un curso, lo indeterminado, trocó en lo incierto, la humanidad se alarmo y le dio connotación diabólica a lo que no maneja o no controla.

El filósofo o quién filosofa, es un dictador sin ejército o con soldados imprimibles en papel, desea, intenta dominar al mundo bajo un antojo argumental, la política o el político sin embargo, intenta, más allá de tantas cosas, obtener el control sin que nunca lo obtenga del todo, el político puede ser un dictador, circunstancial, pero nunca reconocerá tal situación, que pretende, en lo subyacente ese dominio real, el filósofo sin embargo, es honesto desde el inicio, y muchas veces, en caso de pretender ser un filósofo en la política, reconocerá los límites de lo imposible, por más que sea tentador, de trasladar la fantasía filosófica de dominar todo en la realidad, además de su presumible preparación cultural e intelectual, pese a ello, nada garantizará un éxito en lo político, lo que sí, el filósofo tiene más elementos para hacer política, que el político para hacer filosofía, sobre todo en nuestras tierras, muy ocupado en cuestiones menores, h! asta para la política misma.
Cuentan que Alejandro Magno, en una de sus campañas, se encontró con temperaturas bajo cero y para llegar a destino, tenían que cruzar con su ejército, un río fangoso, profundo, poco amigable. Ninguno de sus hombres se animaba a dar el primer paso, para enfrentar el obstáculo. Alejandro, comienza a ingresar al río, en el medio del mismo, al ver que nadie lo sigue, se da vuelta y mirando a sus oficiales les dice ¿Os dais cuenta de las cosas que tengo que hacer, para que me tengáis respeto?
Es entendible la angustia de vivir entre la espada y la pared, es decir ante el prisma que vivimos en una sociedad donde nuestra clase dirigente, salvo contada excepciones, no posee, no ya principios, ideologías o ideas base, sí no una mísera noción de cómo pararse ante dilemas, que cada tanto aparecen, pero que nunca se pueden dejar de lado, porque vienen con nuestra historia, con nuestro ser.
La intemperie de la nada, es la sensación más fuerte y fabulosa que podemos experimentar en la experiencia de la vida, ni la mejor comida, ni el polvo más intenso, ni la mirada más pura y candorosa de un hijo le asemejan, estar frente al mundo efímero siendo plenamente consciente de ello, es como volar sin prisa ni pausa, ni horizonte ni norte, haciéndolo simplemente para fundirnos en el viaje mismo, desintegrarnos en partículas para volver al todo, al cual pertenecemos y por el que imploramos regresar.
En él mientras tanto, este que llamamos, fútilmente vida, supuestamente hacemos y dejamos de hacer muchas cosas, pero en verdad en la medida del tiempo de lo que somos íntegramente, la vida vivida es como el fractal de tiempo en que decidimos tocar el botón del control remoto para cambiar un canal, la tecla del teléfono o de la computadora, el resto, lo sustancial, ese instante eterno es cuando todo y nada sucede a la vez.
El día que dejemos de desear que la muerte nos sobrevenga como si nos sorprendiera, quizá seamos felices. Claro que tampoco podemos tener certezas acerca de sí es lo que realmente queremos, si es que realmente queremos algo que no sea volver de dónde venimos, de ese océano de sinsentido del que nos han eyectado, injusta y burdamente.
Tras el sucedo, que se festeja como hito, tememos, segundo a segundo, como implorando no dar continuidad a una cruenta pesadilla de la que no podemos y en cierto caso, por obra de la confusión, no queremos despertar. Es un temor crepitante, inacabable, por momentos irrefrenable, que cada tanto nos pone de rodillas por esa pretensión absurda por la cual clamamos no haber sido nunca, cuando no se manifiesta de forma tan contundente, permanece, agazapado, lateralizado, en potencia, a salvaguarda del acto, para en el momento menos pensado, tomarnos por asalto y enrostrarnos su condición ineluctable.
Es que en verdad nunca lo hemos disfrutado, a la estadía que nadie solicito, hemos aguardado en los peores momentos sí, hacerlo, eso que llaman esperanza, expectativa, promesas vanas de la insustancialidad del terror, de la reacción ante tanta orfandad, de vernos espeluznantemente desnudos, absortos de nuestra pequeñez, de la contradicción permanente de tras largos suplicios, aún pese a todo, continuar, con la velada idea que todo mejore, reír cierta vez sin que la risa devenga en llanto.
Por intrepidez o irreverencia, cada tanto se escucha un estertor, un suplicio, cuál cántico lacónico, de los que han bebido, supuestamente el elixir de la tan buscada felicidad, se engañan para resistir, es entendible, si hubiesen encontrado el brebaje, tras probarlo y saborearlo, no continuaría en este ámbito, pues su quintaesencia irradia la verdad contundente de que sólo se la disfruta, plenamente, por instantes que son irrepetibles, y que el pretender perpetuar o hacer de tal instante la suma para algo, simplemente reduce al enloquecimiento de no poder comunicarse más con nadie en un lenguaje coherente.
El temor que genera estas fantasías defensivas, son material en abundancia para la literatura infantil, es que la existencia misma, es básicamente relatos de hadas y princesas, de campos elíseos, de nubes suspendidas que amortiguan a seres que mantienen su peso y corporalidad.
Nos da pavor, ni siquiera afirmar, ni argumentar, tan solo pensar, por minutos prolongados, que no existe nada, absolutamente, es retornar de dónde venimos, que por algo no hemos conservador recuerdo alguno de ese no lugar, el nombre que le pongamos puede representar una terminalidad, un fin, un punto, pero ni siquiera de la cuestión nominal se trata, podríamos decir que es el ingreso a la armonía, pero no, todos sabemos que hablamos de ella y tanto miedo le tenemos que preferimos no mencionarla, no vaya a ser cosa que nos escuche y venga por sus invocadores, como en las fábulas para niños.
Temblamos al vernos en la evidencia de nuestra contradicción irresuelta de pretender lo que sabemos imposible, porque jamás lo hemos conocido, porque en tal caso ya no estaríamos para decirlo, nos sacude la molestia fortuita, de la incomodidad permanente, de sentirnos liberados de tales males y ubicar momentos de plenitud en donde tengamos la certeza de ser felices sin que ello acabe.
Comprender que habrá sido lo mismo nuestro pasó o no, aquella noche, su mirada, el roce de la piel, ese momento especial, por más que hagamos trampa y pongamos los episodios de dolor, que afán por permanecer en la espera del suceso que nunca acaece.
En esa mismidad, irrumpe, la pretensión infantil de ponerle moraleja, el punto final, es la devolución o repetición a los que estamos condenados y es tan fuerte e imposible de evadir, que ni los que escribimos podemos dejar un texto inconcluso o acabado pero no publicado, porque el solo hecho de hacerlo ya significa que lo estamos terminando y por más que no lo mostremos o no lo hagamos público, siempre alguien lo está mirando, o lo que es peor podrá hacerse dueño, cuando ya no estemos, si es que alguna vez hemos estado, sabiendo que ha valido como no ha valido la pena, el estar o no estar, pues no deja de ser una condena, que cada penitente sabrá o no como sobrellevarla, sin dejar de ser víctima de las ilusiones imposibles de intentos de fuga que dan llamar felicidad.
De allí es que en lo absurdo de nuestra incomprensión de nuestra irrefrenable búsqueda por un sentido, que nos define en nuestra contradicción, abarrotados en el sinsentido encontramos, inventamos, se nos devela, como la existencia misma por la que no hemos requerido siquiera en idea, las presencias de dios y el demonio, como tanto por azar como por necesidad, como la contracara de un artilugio que nos acompaña hasta que nos evaporamos en el polvo de la madreselva, de la tierra santa, o de los ríos que surcan infiernos.

Seguramente podrá parecer para algunos, un juego de palabras, un acertijo de intenciones o un truco de ilusionistas de los conceptos, en verdad vamos con el bisturí hasta el hueso, cavamos hasta la profundidad del núcleo y nos elevamos infinitamente, como cuando nacemos o abandonamos el mundo, como cuando nos duele algo, cuando estamos contentos, cuando comemos, cuando vamos al baño, cuando besamos, cuando lo hacemos, en esa suma de instantes de plenitud, que más luego pretendemos replicar o mantener o repetir, vanamente, es precisamente la razón de ser de nuestra finitud, de sabernos prescindibles, por más que pretendamos dejar de serlo.

Es como pretender captar, capturar o secuestrar el instante mediante una foto, contar, narrar o describir una vida, mediante una novela o una película, un divertimento menor en los tiempos del calvario cuando nos azota la certeza de sabernos enfermizamente débiles, suplicantes, originariamente creativos como para inventarnos el rededor de la vida.
Federico tenía razón, era fácil matar a dios con una frase, más no así matarlo desde el concepto, de sentir esa orfandad de que no exista nada, ni más allá ni más acá, de que tan sólo todo es un siniestro juego, ni siquiera del más fuerte, del más apto o del más vivo, tan sólo se trata del fatídico juego del más culón, del más ojetudo, o si usted lo prefiere, dado que poéticamente reside el hombre en esta tierra, del más antojadizamente visibilizado por el azar.
Pero, siempre se encuentra la vuelta, sí no, no existiría la esperanza, y para aquellos que no somos huérfanos reales, pero siempre nos hemos sentido tales, desde el amor o desde la referencia, todo se vuelve un poco más sencillo, el dolor, la injusticia, la hijoputez de la vida, es más pasable, digerible, dado que no hay a nadie a quién echarle la culpa, mucho menos poder compartir esa sensación horrible, pero que, paradójicamente, va cejando, se va desvaneciendo, como nosotros mismos, para finalmente llegar a esa nada que sencillamente debe ser grandiosa por esa razón y sensación más que nada, de nada, valga la redundancia.
El Horror al vacío u “Horror Vacuí” proviene de una antológica incertidumbre del ser humano, en tiempos del medioevo el avance de la física encontró un anatema inexpugnable y hasta ese momento impensado (naturalmente el vacío está para llenarlo de allí el problema de con qué y cómo llenar los vacíos).. Por otro, la costumbre y la supervivencia, “nos” lleva simplemente a cubrir el vacío, sea con minas en bolas, con el accidente (pedorro, agréguele el adjetivo calificativo que más prefiera o prescinda del mismo) con el chupado de la información desde esos hermosos lugares que nos hablan, entonces somos un eslabón de la cadena que reproduce cosa que no entendemos, no pensamos, no sentimos y mucho menos criticamos. Eso sí, pertenecemos, precisamente a ese eslabón, a ese sistema, al engranaje (en términos Sartreanos) logramos percibir algún ingreso, por llenar vacíos, y para llenarnos en nuestros vacíos propios, en sacar el auto cero kilómetro por ! más que no tengamos donde caernos muertos, en salir a cenar por más que nuestra heladera este vacía, en la ropa, en el celular, la zaga de llenar los vacíos continua (de continuidad).
Cubrir los mismos es una tarea harto demandante, es gráficamente la escena de la película dramática, donde la pareja está en una confitería, con mucho ruido exterior y de repente una pregunta, decisiva, clave en esa historia, de alguno de los protagonistas, cambia el audio y el silencio se adueña de la toma y el protagonista que tiene que responder lo que le preguntaron, se queda en silencio, se percibe con contundencia el vacío (seguramente nos ha pasado en la vida real) que por lo general es llenado con alguna frase insólita al estilo, hace mucho calor (las típicas para romper el hielo, o el famoso ¿de qué signo sos? Cuando se conocía a alguien en el baile) o expresiones que nos desnudan huérfanos, apichonados ante el vacío (existen muchos aforismos, ahora que son un género respetado gracias al twetter, que hablan de nuestra pequeñez ante la inmensidad de un descampado mirando al éter y la vía láctea).

Lo mismo sucede, incluso es materia de análisis en literatura y en psicología del vacío, miedo, el pánico, a la hoja en blanco, en este caso específico, para transmitir una noticia o dar a conocer algo.
Sin ningún lugar a dudas, los que hemos sido afectados por el Horror al Vacío, debemos tener una predisposición genética, una carga emotiva traumática en la infancia, una maldición del destino, o todas estas cuestiones sumadas, deberíamos ser felices con lo que tenemos, con lo que nos toco, con lo que nos dice “la institucionalidad” (sea religiosa, educativa o social), el alter ego vestido de padre, de autoridad, de dirigente.
Camus tenía razón cuando definió que la filosofía trataba de discernir sí la vida valía la pena o se daba el salto al suicidio, ahora sí, si hubiese nacido en Corrientes, seguramente no lo habría establecido como posibilidad, dado que estaríamos validando el mote “de loquitos” o “librepensadores” con que gustan descalificar los esclavos del sistema, que tan tristemente se creen amos y señores, pero son unos pobres tipos, vacíos, insustanciales y dignos de compasión eucarística.
Anaximandro, vivió entre los siglos VII y VI antes de Cristo, probablemente jamás se le hubo de cruzar por la cabeza que su concepción filosófica quedaría inmortalizada por miles de años, en caso de habérsele ocurrido preguntarle esto al filósofo, seguramente hubiera contestado: To Ápeiron.

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jueves, 15 de enero de 2015

Cerré el libro

 
Hoy, al entregar el examen de Metafísica el profesor nos ha dado un regalito. ¡Un poema! Es la primera vez que me dan un regalito al acabar un examen, y quieras o no anima. Si es que este profesor es adorable, y además un poema muy bien elegido para dar después del examen, me he sentido muy identificada. ‘’Cerré el libro…’’ que es lo que se suele hacer cuando ya acabas de examinarte de la asignatura que sea, además después de estar tantas semanas estudiando esencias, existencias, sustancias, accidentes, causas, fenómenos, conceptos… ahora somos un poquito más libres, aunque a la época de exámenes aún le quedan unos días. ¡Mucho ánimo a todos!
























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miércoles, 14 de enero de 2015

El Formalismo, tiene forma pero no contenido

El Formalismo, como bien indica la palabra tiene forma, pero carece de contenido.

Un ejemplo serían los moldes de magdalenas que nosotros tenemos que rellenar y adoptaran esa forma del molde, si es un molde cuadrado pues adoptaran forma cuadrada, si tiene forma de corazón pues tendremos magdalenas de corazón; o como un boceto de un vestido al que todavía ni hemos pintado ni sabemos que tela va a tener, pero si sabemos cómo es la forma.

Pasaría lo mismo con el formalismo en Filosofía, por ejemplo, Kant es un filósofo formalista, nos da la forma: ‘’Compórtate de tal manera que quieras que tu acto se vuelva ley universal’’.

Según Kant, debes comportarte de una manera tan buena que quieras que todo el mundo en esa misma situación se comporte así, porque si todo el mundo en esa situación se comportara como tú lo haces, es decir, la mejor manera posible, no habría problema.

De acuerdo pero… ¡dime como me tengo que comportar! ¿Cuál es esa manera Kant?

Pero si le preguntamos esto él solo nos dirá: ‘’De tal forma que tu acto quieras que se torne ley universal’’. Y por mucho que se lo pregunte me va a contestar lo mismo porque me va a dar la forma, pero no el contenido de cómo me tengo que comportar.


martes, 13 de enero de 2015

Espiral

¿Si digo ''Espiral'' a qué Filósofo os recuerda?




Platón no inventó el Mito de la caverna

Platón y su Mito de la caverna es algo básico en Filosofía, aunque alguien no sepa mucho de Filosofía como mínimo conoce a Platón y su caverna, independientemente de que sepa explicar el mito correctamente o lo entienda, pero por lo menos de oídas le suena. Pero lamento deciros que Platón no es el creador del mito de la caverna, en la época de Platón la vida en la caverna era una alegoría muy conocida y utilizada por todos. Aunque hay que reconocer que se ha hecho famosa gracias a él.

El pensamiento de Platón no surge de la nada, no es que un día se levantara y dijera: ‘’Voy a inventar la teoría de los dos mundos y lo voy a explicar con el mito de la caverna’’. Nada en Filosofía es por casualidad, todos los filósofos piensan de una manera u otra dependiendo de las influencias que reciben y de su época. Al igual que el mundo sensible e inteligible Platón lo crea por la influencia de Heráclito y Parménides lo mismo pasará con la Caverna.

La idea de que el mundo sensible es comparable a una caverna, ya aparece en la Filosofía y la religión de su época, por ejemplo en Empédocles y en las religiones de misterios, (cultos secretos, para ser admitido a estas ceremonias se requería cierta iniciación). Estaban en relación con Démeter y Dionisos. Se celebraban ceremonias en antros subterráneos, que representaban los Infiernos y allí se llevaba a los candidatos para la iniciación y se les revelaban ciertos objetos sagrados a la luz de una antorcha.

Según Platón, los hombres que viven en la caverna son prisioneros, y toma del orfismo la idea de que el alma está como prisionera en el mundo.
El orfismo era una secta de misterios y una de sus creencias era la transmigración de las almas, aunque esto también lo creían los Pitagóricos entre otras.

Todo esto apunta hacia lo que podría llamarse la "religiosidad" o el misticismo de Platón, rasgo muy característico de su pensamiento. En su obra Gorgias 493a dirá, recordando una doctrina pitagórica y órfica, haciendo un juego de palabras, que "el cuerpo (sooma) es una tumba (seema) para el alma", una especie de castigo para el alma, que está condenada a vivir en este mundo por culpas pasadas.

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lunes, 12 de enero de 2015

¿Fue Heidegger nazi?

Esta pregunta se ha formulado muchas veces, casi todo el mundo se la ha preguntado alguna vez. En un cierto sentido no cabe duda que Heidegger aceptó y colaboró con el régimen nazi, y por supuesto no se opuso a él, aunque muchos de sus seguidores intentan inventar cierto tipo de resistencias.

Heidegger dio discursos entusiastas a favor de Hitler entre muchas cosas más, pero en su pensamiento es ultraconservador, todo lo contrario al progresista. En su pensamiento encontramos diferencias fundamentales con el ideal nazi. Heidegger no tiene ese biologismo de los nazis de las razas inferiores, no es solo que esto no existe en Heidegger, sino que además es contario a su pensamiento, es un punto cientificista que está en contra de Heidegger. Él era anti moderno, y lo era tanto que ni siquiera era científico para poner la biología como la base de su pensamiento. 

Puede ser que sea un nazi de hecho pero no de pensamiento. Cada uno que saque las conclusiones que quiera, pero no por el hecho de ser nazi o no serlo hay que enturbiar su figura y su pensamiento.


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domingo, 11 de enero de 2015

El escarabajo de Wittgenstein y el lenguaje privado

Esta es una colaboración de Alejandro Gamero, el propietario de la web La Piedra de Sísifo, de la cual soy súper seguidora y por supuesto recomiendo. 

   En sus Investigaciones Filosóficas Ludwig Wittgenstein pone el siguiente ejemplo. Imagina que al nacer te dan una caja con un escarabajo dentro. Se trata de un objeto muy valioso y extremadamente personal, tanto, que nadie puede ver el interior de la caja salvo uno mismo. De este modo, no existe una forma objetiva de confirmar que todas las cajas contengan lo mismo. En el mejor de los casos podrían contener un escarabajo de verdad, pero nada garantiza al cien por cien que en lugar del escarabajo no haya otros insectos, como una hormiga o una araña, o que incluso no haya nada, eso sí, sea lo que sea, siempre se considerará bajo el término de «escarabajo».

   Supongamos que la descripción del «escarabajo» se establece teniendo en cuenta solo el que guardamos en nuestra caja, ya que no podemos ver el resto. De ser así, la definición de lo que es un escarabajo cambiaría continuamente, dependiendo de cada persona. Es más, cuando uso la palabra «escarabajo», ¿a cuál de ellos me estoy refiriendo? Sin duda al mío, pero no hay forma posible de saber si al del resto. Es por eso que, según Wittgenstein, para la construcción de la palabra y del concepto «escarabajo» lo que hay dentro de cada caja particular es irrelevante. La palabra bien podría acabar significando, sin más, «esa cosa que está en la caja de cada persona».

   Tal vez el ejemplo con escarabajos pueda resultar un poco extraño, pero Wittgenstein lo aplica en primer lugar al concepto de «dolor». Por tanto, si continuamos con el símil, la palabra «dolor» no se puede relacionar con nuestra propia experiencia y sensación personal de dolor, sino que solo tiene sentido como acuerdo colectivo del hecho del dolor. No podría ser de otro modo, ya que no podemos saber exactamente lo que otras personas están experimentando o sintiendo.

Pero volviendo a los escarabajos, si tratamos de usar la palabra «escarabajo» para referirnos a lo que hay dentro de nuestra caja estamos hablando de algo que no puede conocer nadie más aparte de nosotros mismos, por lo no tendría sentido que la palabra hiciera referencia a nada personal o subjetivo. De esta manera, concluye Wittgenstein, no existe tal cosa como un lenguaje privado. El lenguaje que utilizamos para comunicar sensaciones subjetivas de nuestro mundo privado ‒por ejemplo, del dolor‒ es un lenguaje formado en el ámbito de lo social. Una idea, la del lenguaje como un arte social, sobre la que años después volvería Quine en su ensayo La relatividad ontológica, aunque desde el punto de vista de la traducción entre idiomas. Uno de los discípulos de Quine, Daniel Dennett, iría todavía más lejos al afirmar en La conciencia explicada que una experiencia interior solo puede comprenderse como un acto social porque solo existe en tanto en cuanto es comunicable.


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sábado, 10 de enero de 2015

El estilo de Beauvoir

Una de las cosas que llama la atención de Beauvoir es el estilo polémico de su escritura; una escritura cortante, por el uso continuo del signo ortográfico de los dos puntos, que no siempre se puede conservar en la traducción castellana; su texto está lleno de contraposiciones y de afirmaciones tajantes. Asimismo, procede analíticamente, unas veces separando aspectos del problema, otras siguiendo la acepción de los términos, discerniendo conceptos, discriminando el alcance de las pasadas situaciones y de las contemporáneas. Es el estilo propio de Beauvoir, su escritura ensayística
Y es que tener estilo escribiendo no es nada fácil, pero los filósofos lo tienen, y si tenemos un poco de conocimiento de Filosofía y nos hicieran la prueba de poner textos anónimos creo que se podría acertar perfectamente de que Filósofo se trata, o bien por el estilo del Filósofo o evidentemente por el tema tratado en el texto.


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viernes, 9 de enero de 2015

¿Eso lo he escrito yo?

Creo que todos hemos leído alguna vez algo que hemos escrito hace tiempo y hemos dicho: ¿eso lo he escrito yo? ¿Madre mía como he podido escribir eso?
Este fenómeno es algo que le pasa a todo el mundo y a todos los niveles, desde pequeños hasta mayores.
Yo recuerdo cuando era pequeñita y leía mi diario ya pensaba en estoy, con ocho años me arrepentía de lo que había escrito con siete. Porque esto ocurre desde un diario, un artículo, un trabajo, incluso un libro. Pero que pensemos esto no es malo, ya que significa que hemos avanzado y que sabemos más que cuando escribimos eso de lo que nos arrepentimos, así que hay que estar contentos de que hemos avanzado y ahora lo sabemos hacer mejor. El problema estaría en que lo leyéramos y no viéramos ningún error o nada a mejorar porque eso significaría que en todo ese tiempo no hemos avanzado nada.


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jueves, 8 de enero de 2015

Sobre las barajas de Filosofía

Para todos los que me preguntasteis ayer por la baraja y como conseguirla os diré que era una edición limitada, estuvimos mucho tiempo avisando de que se podía comprar. Pero si no te enteraste o no pudiste conseguirla ¡no pasa nada!
Existe otra baraja de Filosofía que está muy bien y es preciosa, además está disponible en cualquier momento.
La edición limitada es la de color azul, la otra la podéis conseguir cuando queráis y dejo aquí la información de como hacerlo.


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miércoles, 7 de enero de 2015

Las manzanas y sus historias

Las manzanas han dado mucho que hablar a lo largo de la historia, frecuentemente se habla de las tres manzanas que cambiaron el mundo: la manzana de Adán y Eva, que fueron expulsados del paraíso por probar el fruto del árbol del conocimiento, el ejemplo de Newton y su manzana para explicar la teoría de la gravedad (recordar que tan solo es eso, un ejemplo, no descubrió la gravedad porque le cayera una manzana en la cabeza) y la manzana de Apple que ha revolucionado la tecnología y el mundo. Pero existen otras manzanas, por ejemplo La manzana de la Discordia en mitología griega, que probablemente sea la precursora de todas estas manzanas que vinieron luego.

En el Olimpo celebraran la boda entre el griego Peleo y Tetis (diosa del mar), todas las divinidades asistieron a la boda, pero Eris, la diosa de la discordia no estaba invitada, ya que siempre que aparecía, las veladas acababan siendo desagradables. Por no ser invitada se enfadó, se presentó en la boda y junto a los regalos para los novios dejó una reluciente manzana de oro que contenía un mensaje inscrito: ‘’Para la más bella’’.
Tres de las Diosas presentes reclamaron su manzana de oro, pues afirmaban ser la más bella de todas.
Las candidatas eran:
-Afrodita: diosa de la pasión, nacida de la espuma del mar
-Hera: hermana y esposa de Zeus protectora de los matrimonios
-Atenea: hija de Zeus diosa de la sabiduría y la guerra
Ningún ser divino quiso mediar en la decisión así que Zeus propuso al mortal Paris para que el decidiera, él quería que se partiera la manzana, pero el rey de los dioses dijo que solo  una podía ser la más bella.
 Pero las tres diosas chantajearon a Paris para que las eligiera a ella y no a otra
 Hera la prometió que si la elegía le daría poder y conseguiría gobernar Europa y Asia
Atenea le ofreció sabiduría, fama y habilidad militar, y Afrodita le daría el amor de la mujer a la que amara.
 Finalmente, Paris decidió entregarle la manzana a Afrodita y así obtener el amor que tanto ansiaba, el de la hermosa Helena, y por un hechizo de Afrodita cayó enamorada de Paris, pero lo grave de que este asunto es que Helena estaba casada con el rey de Esparta, Menelao.
 Y así parís se llevo a Helena y cuando Menelao, descubrió esto formó con su hermano Agamenón, el ejército jamás visto que desencadenaría La Guerra de Troya.


 Pero existen otras manzanas, por ejemplo la de Blancanieves, Disney de una manera u otra recoge esto, ya que también está relacionada con la belleza, la bruja quiere matar a Blancanieves con la manzana para así poder ser ella la más hermosa. Los Beatles, perfumes, videojuegos… muchos de ellos también utilizan la manzana como símbolo. El galardón de Los Premios Max,  es una manzana plateada con un antifaz dorado. También es una figura recurrente en la serie Desperate Housewives y en Death Note.
Y es que la manzana siempre va a estar asociada con la sensualidad, el pecado, lo prohibido, la tentación, avaricia, belleza, inteligencia, poder, sabiduría, discordia, inmortalidad… todo ello por culpa de las manzanas. Aunque su simbolismo cambiaré dependiento de la cultura
¿Conocéis más manzanas?

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martes, 6 de enero de 2015

Sartre se volvió loco cuando descubrió los libros

Sartre, al igual que la mayoría de filósofos, perdió a su padre muy pronto, concretamente cuando tenía un año, cuando esto sucedió se fue con su madre y vivieron con sus abuelos, de ahí su frase de que hasta los diez años permaneció solo entre un viejo y dos mujeres.

Su abuelo no era un sustituto de su padre, pero tuvo mucha influencia en la educación de Sartre, y tal vez gracias a su abuelo Sartre fue como fue. El estudio de su abuelo estaba lleno de libros. Sartre no tardó en aprender el alfabeto, y cogió un libro de relatos que se sabía de memoria porque su madre se los contaba, intentó leerlo y cuando llegó a la última página había aprendido a leer. Para él los libros eran sus pájaros, sus nidos, sus animales domésticos, su establo y su campo. ‘’La biblioteca era el mundo en un espejo’’, la densidad y diversidad del mundo eran ahora suyas, podía emprender increíbles aventuras, ¡podía leer!

Su abuelo le enseñó los nombres de los autores ilustres, y él se recitaba a sí mismo la lista, desde Hesíodo a Hugo. Sartre amaba los libros, los cogía en brazos, ‘’los llevaba conmigo, los ponía en el suelo, los abría, los cerraba, los extraía de la nada y los enviaba de nuevo a ella’’. Los mayores decían que estaba devorando la enciclopedia. Se deleitaba con los resúmenes de obras de teatro y novelas que había descubierto en el Larousse. Su madre se quejaba de que el abuelo le estaba llevando demasiado lejos y que podía hacer que se echara a perder, así que le dieron literatura más de niños. Pero Sartre no tardó en empezar a escribir aventuras cuyo héroe era él mismo. Vivió apartado de la verdadera infancia y vivió de libros y de imaginación.



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